martes, 19 de junio de 2018

Discos que marcan: 01. Nine Inch Nails - The Fragile

The Fragile, hace ya casi 2 décadas fue en su momento la apertura hacia esa música oscura, industrial y muy muy maquinaria.


Recuerdo que la era en sí era oscura, año 2000, todo bien bizarro y escucho el disco. Conocía a NIN, pero era de esas bandas que sacaban discos cada 5 años (cosa que hoy es super común).

La cosa es que de Marilyn Manson llegué a Reznor, de Reznor a NIN y de ahí, el amor por este disco fue automático.

Creo que fue el disco donde (luego de una extendida y efusiva etapa punk musical) comencé a notar la real importancia de apreciar el sonido de los diferentes instrumentos (y maquinas en este caso).

Perfecto, estridente, contundente y de esos (no suele suceder) en los que agradeces la extensión (dos discos de extensa duración).

AMEN.

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jueves, 28 de diciembre de 2017

Como empezar

Cada vez que voy a comenzar a escribir me acuerdo de BB Kid y su canción “Cómo empezar”.

Bueno, tengo una bicicleta en mi oficina que de tanta falta de oxigeno se desinfló y aún, mirándonos diariamente, no logro retirar y ni siquiera llevar a la posta de bicicletas para inflar.

Bajo la misma y penosa perspectiva, tengo varias cajas con cosas que “son útiles” pero que no he revisado en al menos 1 año y, consecuentemente, no he usado (dije que eran útiles…lo serán?)
Tengo ropa perdida que extraño y otra que ni recordaba existía y la veo cuando ordeno (muy poco frecuente es aquello) mi ropa.

Tengo un jardín que hace tiempo digo “algo haré”, palos para hacerle una sombra al auto y un auto que necesita una nueva radio y….pintura que le quite la pena que le vomitaron disfrazada de egocéntrica rabia.
Tengo trámites que no he comenzar a realizar y varios libros a medio terminar.

Si soy así….con que pies podría llegar a exigirle a otro ser como me imagino/siento/quiero que sea? Con que manos podría dirigir la acción de otra persona de acuerdo a mis necesidades y eventuales expectativas?
Como diría Pearls., y es cierto, de esas verdades supremas que necesitan ser digeridas con la sabiduría (no la tengo en abundancia) que te entrega el tiempo, ese mismo tiempo que no existe pero nos controla.

Ah sí….ya sé que iba a decir (todo lo previo fue una introducción de un chicle que tenía pegado en mi mente y necesitaba despegar).
Ayer fui a la playa, creo que hace meses, muchos meses no lo hacía, hoy he quedado como mi hijo cuando juega con sus autos, pegado mirando cerros, la tierra y el atardecer.

¿Qué necesito? Me preguntaba, ¿qué necesitas? Me decía mi pepe grillo interior.

 Podría dar una extensa enumeración y autoengañarme con el cuento del tío Maslow y su pirámide de necesidades, hacerlas encajar a la fuerza, como cuando uno hace su maleta ya de vuelta del viaje e intenta que ingrese ahí todo! Pero no, sabes desde el primer momento que eso, no será factible.
No necesito mucho más de lo que yo mismo requiero entregar y entregarme le decía a mi voz interna, para ver si esa parte más externa también le prestaba algo de atención.

Tranquilidad….
….¿la tienes? Me volvió a preguntar.

A veces y la suelo perder por factores exógenos a mí, mi vida y mis días, a ese pasado que es como lord Voldemort, negro, sucio, amargo y manchado (no le escupo a los días negros, sólo a situaciones).
Pero la busco, así como busco terminar todas esas cosas que no logro terminar de hacer y que me recuerdan que exigirle algo a otro es muy care´ palo.

Seguiré buscando, por ahí, estoy seguro (mentira, pero también a veces el autoengaño sirve de profesía autocumplida) la encontraré



martes, 28 de noviembre de 2017

Sinestesia. Entre el umbral de la vida y de la muerte en esta vida que te devuelve la vida.

Me gusta ir a conciertos....mucho. La lejanía de la capital no permite que sea constante ni mucho menos frecuente la inserción en esos recintos efímeros y conectivos, pero es necesario.

Todo tenía cierta identidad, cierto sentido, cierta claridad hasta Sigur Ros.
Me costó decidirme por ir, pero todo cambió y por esos extraños premios que te da la vida....legué a la primera fila.

Me conecté con algo escondido esa noche; con esa esperanza apaciguada por la realidad mundana que me ha tocado vivir y que en buena y mala parte, he ido generando en mi paso errático en esta vida.

Logré en ese viaje de 2 horas reconectarme con emociones que me llevaron 10 años atrás, que me empujaron y devolvieron al estado actual, recordé noches en un sillón, ahogado por situaciones tajantes. Logré verme reflejado en la angustia, en la desolación de una mala compañía y en la dicha de la fuerza que te entrega salir a flote, como una flor de loto y mandar a todos a la mierda, porque al final de esta vida, lo más importante es ser congruente con uno mismo, ser feliz y acariciar a quienes te aman honestamente y a quienes amas con brutalidad.

Logré desde el punto muerto de la sinergia que me envuelve en la sinestesia...respirar, notar que sí, en todo hay corazón. Fue como ese viaje mágico que te lleva al lado oscuro de la luna y que, de pronto, con un acorde, con el sonido de un órgano, una cuerda y un grito extraño, rescata lo claro y luminoso de la vida.



Gracias a la música, gracias al viaje, gracias a ese idioma sin significado, gracias a ese pequeño pero gigante país, y sobre todo, gracias a Sigur Ros y la dicha de haber estado ahí.

Para mí, significó todo!



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martes, 14 de noviembre de 2017

Efímero

Estoy en un bus, de vuelta a la casa, la pega fue entretenidamente agotadora (he aprendido a disfrutar incluso de esas reuniones de 5 horas….quizás estoy mal, eso no debería estar pasando cierto?). No me desviaré del tema, el bus es salón cama, el trabajo paga y yo no me quejo, total, igual perdí horas de mi vida arriba de un bus, es casi como costo beneficio o ese win-win para los gringos y ganar-ganar para los laborales criollos.

La cosa es que acá, arriba del bus, escribiendo algo que asumo subiré cuando tenga guaifai o nunca (de lo que escribo generalmente priorizo la segunda opción), me di cuenta de la enorme ventaja corporativa que significa que el computador que te dieron en la pega tenga luz en las teclas (el bus está sin luz, es tarde, la gente suele dormir, aunque sinceramente, se ponen a roncar como si nadie los escuchara…malditos!) y, por otro lado pero siempre en la vía de las ventajas corporativas de la vida y, de mi limitada sabiduría, tengo espotifai primium plan familiar hace como 1 mes y eso no es lo importante, lo importante es que antes de viajar de vuelta, abusando de la buena onda del guaifai del hotel, descargué el playlist de las canciones melancólicas corta venas (como yo) que tengo en mi cuenta y ahora…soy feliz, tengo música lo que significó que las horas de luz me fui mirando cerros rocosos y viendo el atardecer escuchando cosas tan alegres como Sigur Rós, Lana del Rey, Sufjan Stevens, Radiohead, Cat Power y esas de amor sufrido de Arcade Fire. Imaginen pedazo de postal.

La verdad, deberían pagar también las cuentas de espotifai, llegaré pasado media noche a mi casa, mañana trabajo y sólo porque voy escuchando la melancolía que sólo un playlist que lleva por nombre “invierno” me podía dar es que nada me parece terrible.

PD: Voy en TurBus….espero que esta amistosa y verde empresa de transporte urbano no se le ocurra mandarse un turbuzaso, chocar y volcarse, ahí si que se iría a la cresta (bueno, si nos volcamos sería literal eso) mi felicidah musical.

martes, 17 de octubre de 2017

....Para tí, lo mejor.



Para escribirte debo cambiar de frecuencia, porque me cuesta abrirme.

Quizás soy un terciopelo áspero y engorroso, de esos que se cierran, porque me cuesta en demasía hablar desde mi ...al menos en primera persona, no me refiero a hablar de mi o hablar desde afectos positivos ya que para mi lado oscuro, soy seco, ahí tengo talento.

El tema es que no hay día en que no vea justamente la enorme ventaja de haber atravesado el lado más oscuro de la vida, del afecto y de mi persona y seguir acá, estacionado junto a alguien que me permití (y permitiste) conocer.

Es divertido vivir en sinfonía, es glamoroso verte sonreír y es un anhelo diario el sentir que estás ahí, no para mi....no tengo afán de "tener", sino, simplemente sentir que estás, ahí, en mi vida.

Eres como una canción en vivo, con sentimientos y un mundo bien bizarro en tu interior, con una amalgama agotadora de recepción, pero fundamentalmente, eres un corazón abierto, honesto y entregado, de esa entrega que todos buscan pero, irónicamente, nadie da.

Nada y todo, no sé para donde iba con lo que decía, simplemente, gracias por el inconmensurable placer de poder escribir diariamente una historia, noble, honesta y sin recursos de fuera.



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House of pain

Una mesa, el reloj marca media noche y la acumulación de botellas vacías marcan la medida exacta.
Un reloj, media vida y, un sentimiento que se complejiza y se demarca hasta desaparecer.

Una acumulación de sensaciones rotas, inexpresivas e inexploradas que, no fueron permitidas florecer, que no lograron nacer; al menos no al hemisferio consciente de su mundo interior.

Y si todo es un mal sueño?
Y si las llamadas de atención cesaron?
y si el dolor es tan sólo una gran perdida de somatización?
y si....frankl no vio todo lo que podía ver?

Aún así, sigue la misma mesa, el mismo reloj y la misma acumulación y de fondo, la canción ya cambió.







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